Si nuestros políticos hidalguenses fueran profesionales, no habría debate sobre la herramienta para escoger al candidato de la alianza opositora. Desafortunadamente la grilla pesa más que la política y un síntoma de ello, han sido las múltiples declaraciones vertidas sobre el mecanismo de elección. ¿Cómo debe ser el mecanismo?
Si lo que deseamos saber son las preferencias del electorado, lo mejor sería hacer un censo a los hidalguenses. Sin embargo, esto sería tardado y costoso, por lo que resulta necesario definir un mecanismo eficiente y certero.
¿Encuesta o elección interna?
Si lo que se busca es tener una fotografía de la opinión pública, una elección interna no es el instrumento. Colocar urnas en las calles, nos llevaría a dilemas como ¿Quiénes votarían? ¿Cuántas urnas? ¿En dónde? ¿Cómo garantizar que no haya acarreados? Estas preguntas lo que hacen es cuestionar el universo y por ende, poner en tela de juicio los resultados. Es por ello que lo más recomendable es una encuesta, siempre y cuando cumpla con características muy precisas.
¿A cuántos encuestar?
El número –llamado también muestra- debe provenir de un cálculo estadístico. Una buena muestra debe partir del padrón del IFE (o una aproximación), para obtener el universo de hidalguenses que estuvieran en capacidad de votar. Posteriormente se tendría que calcular el tamaño, de acuerdo al margen de error que se desea y posteriormente, distribuirla de acuerdo a las características de la población. Es decir, deben estar representados los diferentes grupos sociales con base en su edad, sexo, lugar de residencia, etc. Ejercicios similares han arrojado muestras entre 1,000-1,500 electores.
¿A quién encuestar?
Una vez definido el número, se debe seleccionar de manera aleatoria a las personas definidas en la muestra. Por ejemplo, si la muestra nos arroja que debemos encuestar a 10 mujeres entre 20 y 30 años, que vivan en una población menor a 10,000 habitantes; de una lista de mujeres con estas características, se deben seleccionar al azar a las 10. Para no sesgar la encuesta a un nivel socioeconómico, lo recomendable sería hacer una visita al domicilio y aplicar la encuesta –idealmente un fin de semana-.
¿Qué preguntar?
Si lo que buscamos es el posicionamiento de una persona entre varias, se tendría que tener una primera pregunta que permita identificar a los diferentes candidatos. Por ejemplo: “De las siguientes personas ¿qué nombres usted reconoce?” Con base en la respuesta, se procedería a preguntar: “Si hoy fueran las elecciones para gobernador ¿Por quién de las siguientes personas votaría?” Si el objetivo es escoger al candidato con mayor probabilidad de ganar la elección, las preguntas relacionadas a la alianza debieran estar al final y ser consideradas como informativas. Finalmente, una pregunta obligada tendría que ser si el encuestado votó en las últimas elecciones, pues esto permitiría obtener con mayor precisión la tendencia real del voto.
¿Cuántas encuestas?
Si todo ha sido aplicado de manera correcta, una es suficiente. Sin embargo, para tener mayor seguridad, se recomendaría hacer encuestas “espejo” utilizando la misma metodología y aplicadas al mismo tiempo, para corroborar los resultados.
¿Quién debiera aplicarla?
Definitivamente empresas independientes, reconocidas, con experiencia en el medio y sobre todo, que garantice la integridad de proceso.
Estimados lectores y pre-candidatos, tomen nota de estos comentarios. Ojalá se escoja el mecanismo adecuado, pues un resultado cuestionable podría generar un grave retroceso en el desarrollo democrático de nuestro estado.
Si lo que deseamos saber son las preferencias del electorado, lo mejor sería hacer un censo a los hidalguenses. Sin embargo, esto sería tardado y costoso, por lo que resulta necesario definir un mecanismo eficiente y certero.
¿Encuesta o elección interna?
Si lo que se busca es tener una fotografía de la opinión pública, una elección interna no es el instrumento. Colocar urnas en las calles, nos llevaría a dilemas como ¿Quiénes votarían? ¿Cuántas urnas? ¿En dónde? ¿Cómo garantizar que no haya acarreados? Estas preguntas lo que hacen es cuestionar el universo y por ende, poner en tela de juicio los resultados. Es por ello que lo más recomendable es una encuesta, siempre y cuando cumpla con características muy precisas.
¿A cuántos encuestar?
El número –llamado también muestra- debe provenir de un cálculo estadístico. Una buena muestra debe partir del padrón del IFE (o una aproximación), para obtener el universo de hidalguenses que estuvieran en capacidad de votar. Posteriormente se tendría que calcular el tamaño, de acuerdo al margen de error que se desea y posteriormente, distribuirla de acuerdo a las características de la población. Es decir, deben estar representados los diferentes grupos sociales con base en su edad, sexo, lugar de residencia, etc. Ejercicios similares han arrojado muestras entre 1,000-1,500 electores.
¿A quién encuestar?
Una vez definido el número, se debe seleccionar de manera aleatoria a las personas definidas en la muestra. Por ejemplo, si la muestra nos arroja que debemos encuestar a 10 mujeres entre 20 y 30 años, que vivan en una población menor a 10,000 habitantes; de una lista de mujeres con estas características, se deben seleccionar al azar a las 10. Para no sesgar la encuesta a un nivel socioeconómico, lo recomendable sería hacer una visita al domicilio y aplicar la encuesta –idealmente un fin de semana-.
¿Qué preguntar?
Si lo que buscamos es el posicionamiento de una persona entre varias, se tendría que tener una primera pregunta que permita identificar a los diferentes candidatos. Por ejemplo: “De las siguientes personas ¿qué nombres usted reconoce?” Con base en la respuesta, se procedería a preguntar: “Si hoy fueran las elecciones para gobernador ¿Por quién de las siguientes personas votaría?” Si el objetivo es escoger al candidato con mayor probabilidad de ganar la elección, las preguntas relacionadas a la alianza debieran estar al final y ser consideradas como informativas. Finalmente, una pregunta obligada tendría que ser si el encuestado votó en las últimas elecciones, pues esto permitiría obtener con mayor precisión la tendencia real del voto.
¿Cuántas encuestas?
Si todo ha sido aplicado de manera correcta, una es suficiente. Sin embargo, para tener mayor seguridad, se recomendaría hacer encuestas “espejo” utilizando la misma metodología y aplicadas al mismo tiempo, para corroborar los resultados.
¿Quién debiera aplicarla?
Definitivamente empresas independientes, reconocidas, con experiencia en el medio y sobre todo, que garantice la integridad de proceso.
Estimados lectores y pre-candidatos, tomen nota de estos comentarios. Ojalá se escoja el mecanismo adecuado, pues un resultado cuestionable podría generar un grave retroceso en el desarrollo democrático de nuestro estado.


1 comentarios:
Buen aporte mi estimado José Luis.
Espero que la Alianza llegue fortalecida para las elecciones y tenga la oportunidad la alternancia así como la que esperamos en Oaxaca.
Un abrazo.
Alain
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