Porque el hombre tiene en sus manos el poder para abolir toda forma de pobreza. (JFK, Discurso de toma de posesión 1961)

Sunday, March 7, 2010

POLITICA, ASISTENCIALISMO Y DERECHOS HUMANOS (Publicado en Criterio Diario)


¿Qué mejor para un político corrupto un pueblo lleno de necesidades básicas y un bajo nivel educativo para mantenerse en el poder?

Hace un par de días un lector que se ostentaba como legislador federal, me invitaba ser “objetivo” con la política de gasto público del Estado. En su comunicación me pedía entender la naturaleza de los subsidios y apoyos que brinda el gobierno del Estado a las comunidades marginadas. Hoy, quisiera aprovechar este espacio para compartir con ustedes, algunas reflexiones al respecto.

Estimado lector, usted tiene toda la razón. La política asistencialista es agua en una tierra sedienta de recursos. Las cobijas, despensas, útiles escolares, entre otros, son bienes que cubren una necesidad evidente.

Sin embargo, no hay que perder de perspectiva dos aspectos. Primero, si la política pública en materia económica fuera efectiva, no tendríamos porque andar repartiendo cobijas, despensas o útiles escolares. Segundo, si la política de gasto fuera efectiva, ya se hubieran mejorado los indicadores ligados al desarrollo. Los números nos muestran que los recursos no han sido invertidos de la mejor manera.

Si bien estos dos puntos son importantes, quisiera ir más allá.

Para nadie es novedad el escuchar sobre las viejas prácticas para comprar el voto duro de los más desfavorecidos. Es más, para muchas comunidades marginadas los periodos electorales son el equivalente al día de reyes. En estas épocas, camiones llenos de cobijas, despensas, materiales para construcción y demás, circulan por los caminos rurales. Al llegar a su destino, los llamados “operadores políticos” se encargan de distribuir y entregar estos “regalos”, siempre y cuando exista un voto a favor de cierto candidato.

¿Por qué resulta exitosa la estrategia? Bueno, la respuesta es más que lógica; si no fuera por el mar de necesidades básicas por cubrir, quizás estos “regalos” no encontrarían un terreno fértil.

Sin embargo, vale la pena hacernos un planteamiento ¿Si nuestro estado tuviera niveles de desarrollo más altos, cuál sería la estrategia política?

Bajo una óptica de economista, en donde los políticos son agentes racionales que buscan maximizar su utilidad, podría surgir una hipótesis: los políticos corruptos tiene incentivos para incrementar el gasto asistencial inefectiva, de manera tal que puedan mantener ciertos niveles de pobreza que le aseguren la permanencia en el poder (votos). En contra parte, no resulta óptimo gastar en rubros que le permitieran a un determinado grupo social desarrollarse, pues como dice el dicho, mordería la mano que le da de comer.

Meras suposiciones y cualquier parecido con la realidad (hidalguense) es mera coincidencia.

Lo peor del caso, es que estas perversidades políticas tienen enormes implicaciones en otros ámbitos. Un claro ejemplo es el diagnóstico elaborado por personal de la Unidad Especializada para Atención de Asuntos Indígenas; quienes después de visitar los diferentes centros de readaptación social en el Distrito Federal, ubicó a 23 ciudadanos mexicanos de las comunidades indígenas náhuatl, otomí, purépecha y zapoteca.

De este informe se desprende que los indígenas internos abandonaron sus comunidades por falta de oportunidades para obtener un ingreso digno y cubrir las necesidades básicas de sus familias.

¿Estarán consientes nuestros políticos de las implicaciones que tienen sus estrategias electorales?

1 comentarios:

hugo said...

Por que no implementar políticas de largo plazo?no solo de 6 años,¿tal vez la reforma politica propuesta por el presidente Calderon ayude a eso y a un desarrollo económico y en derechos humanos?Saludos