Todos sabemos que el ir simplemente a la escuela no basta para ser un profesional en un campo –incluyendo los compradores de títulos-. Sentarse a calentar la banca, pasar asistencia y decir que pasó por el aula, no transmite el conocimiento. Para ser un buen profesional hay que aprender de la materia, entender la problemática y probar los conocimientos con exámenes que nos indiquen si estamos haciendo bien las cosas. Si estas pruebas no muestran avances, o no se están haciendo las cosas bien o la capacidad de la persona no encaja en el perfil profesional.
El espectáculo político de la firma de compromisos por parte de los candidatos en las pasadas elecciones, desde mi muy particular punto de vista, es el equivalente a ir a la escuela a calentar la banca.
Más escuelas, más carreteras, más clínicas, más infraestructura, más apoyos y más y más, simplemente es lo equivalente a más días en la escuela.
Pasada la efervescencia política es tiempo de hacer un alto en el camino y preguntarnos ¿Cuáles debieran ser los compromisos reales del próximo gobierno del estado de Hidalgo? o en otras palabras ¿Cuál será el examen que deberá pasar la próxima administración?
La propuesta de gobierno que se escucha básicamente dice “más de todo”. Si queremos ser objetivos y buscáramos calificarlos por “mayor inversión o gasto”, ni siquiera se hubieran presentado al examen, pues lo único que revelarían es el legado de ineficiencias que les han heredado a los Hidalguenses.
Si hoy reconocen que hacen falta más escuelas, más carreteras, más clínicas y más de todo ¿Qué hicieron en las últimas décadas para que surgieran de la noche a la mañana tantas necesidades? ¿Acaso de la noche a la mañana surgieron de la nada miles de hidalguenses necesitados? ¿Habrá existido una fuerza extraña que redujera los ingresos de los hidalguenses llevándolos a la pobreza?
Repito, si este es el indicador, de entrada estarían reprobando.
Más de todo, significa más gasto pero no más desarrollo. Los ciudadanos salimos a votar por propuestas, por estrategias que nos lleven a tener mayores niveles de bienestar, no mayores niveles de gasto público.
Si los ciudadanos buscamos un mayor bienestar, vamos poniendo en blanco y negro la situación que impera en Hidalgo. Pongamos sobre la mesa, variables que impacten realmente en la población y no tan solo sirvan para adornar el discurso.
Hablar de bienestar, nos obliga a abordar el tema del ingreso.
Los hidalguenses no somos menos trabajadores o menos capaces que el resto de los mexicanos. Sin embargo, nuestro ingreso promedio al año es 35,651 pesos menor a la media nacional. El salario registrado en el sector formal en Hidalgo es 22% menor al promedio nacional y 62% menos al promedio percibido en el Distrito Federal.
¿Qué tal evaluar la gestión de la próxima administración con una meta como la siguiente?
Llevar el ingreso de los hidalguenses cuando menos a la media nacional.
Estimado lector, la próxima semana seguiremos con el tema y lo invito a seguirnos en twitter (http://twitter.com/ideasporhidalgo)


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