Porque el hombre tiene en sus manos el poder para abolir toda forma de pobreza. (JFK, Discurso de toma de posesión 1961)

Sunday, February 27, 2011

Toman en Hidalgo clases en chiqueros (Del Periódico Reforma)


Los niños se sientan en 'huacales' de madera, de los que se utilizan para transportar fruta.

Foto: Verónica Jiménez

Tienen niños indígenas del Valle del Mezquital huacales como sillas y mobiliario de desecho

Por Verónica Jiménez / Corresponsal

Pachuca, México (27 febrero 2011).- Niños indígenas del Valle del Mezquital estudian en granjas porcinas abandonadas o en bodegas de forraje y con mobiliario de desecho de otras escuelas.

El Centro de Educación Inicial Indígena, José María Pino Suárez, ubicado en Bangandhó, es una de estas escuelas inexistentes para el Gobierno de Hidalgo.

Aquí, los niños se sientan en huacales de madera, de los que se utilizan para transportar fruta, mientras que, por su deterioro, sus tres mesitas muchas veces astillan las manos de los pequeños, razón por la cual los padres de familia deben forrarlas periódicamente con papel y hule cristal.

"Es injusto que traten así a nuestros niños, ellos también son hidalguenses, pero nos ven como si fuéramos de tercera o hasta de quinta", recrimina Yoli Cerro Cruz, madre de familia.

Este plantel arrancó en 1999 sin ningún tipo de mobiliario y en una bodega de forrajes, las maestras en turno y los padres buscaron en otras escuelas de la región, material de desecho, así consiguieron pizarrones, algunas mesitas y sillas que por su desgaste se fueron quedando en el camino.

De acuerdo con las maestras, la autoridad educativa, les ha dicho una y otra vez que no hay presupuesto.

En 1999 se presentó uno de los primeros oficios de apoyo y en 2003 nuevamente se solicitó formalmente ayuda a las autoridades gubernamentales, pero a la fecha todo sigue igual.

"Nosotros solicitamos lo básico para operar este tipo de escuelas, sin embargo, no hay respuesta, aquí son los padres, las autoridades comunales y las donaciones, las que han hecho posible avanzar, pero el cupo es limitado sólo podemos atender a 20 niños así que otro número igual, se queda fuera y sus padres tienen que buscar en otras comunidades de la región una escuela para sus niños", se queja Julia Martínez.

Cansada de esta situación, la maestra Martínez lanzó una denuncia pública a través de la radio local; la respuesta fue rápida, pero no por parte de las autoridades gubernamentales o educativas, sino de la Asociación Estatal de Padres de Familia.

Su presidente, José Manuel López Flores, consiguió en donación 6 mesas y 15 sillas que estaban en las bodegas de la escuela Iberoamericana de Pachuca, aunque no son nuevas, el material es todavía útil.

"Los niños se pusieron muy contentos; los padres y yo estamos muy agradecidos fue una respuesta muy rápida, pero son cosas que nuestros niños del Valle del Mezquital no se merecen" sostuvo su profesora.

En la comunidad de Capula, la situación no es muy diferente, ahí no tienen energía eléctrica, el techo del "salón" presenta filtraciones, mientras que las láminas de asbesto que cubren el patio se caen poco a poco, lo que representa un grave riesgo para los menores.

Esto era una granja porcina, aquí 19 infantes de entre 2 y 3 años de edad, asisten a la escuela todos los días, su salón es donde bañaban a los animales y el sanitario es una pequeña bodega donde se almacenaban los alimentos.

Los padres han realizado poco a poco las adecuaciones pero aún así, no han juntado para la impermeabilización del salón.

"Esto era un chiquero de puercos y como no tenemos a dónde ir, pues los padres consiguieron en préstamo estas instalaciones, reconocemos que son peligrosas porque las láminas se caen por trozos, ya quitaron una parte que estaba muy deteriorada y estamos esperando a que retiren el resto, por ahora son pocos los padres y no lo pueden hacer solos", indicó la maestra Francisca García.

La preocupación y la molestia por la falta de apoyo, llevó a una comisión de padres de familia y a las educadoras a denunciar las condiciones que sufren los niños indígenas.

"Nos sentimos relegados, es una burla que cada año tengamos que enviar un reporte sobre las condiciones de nuestras escuelas, pero como siempre, la respuesta es la misma, no hay techo financiero para atender las necesidades", sostiene una educadora.

Entrevistada por REFORMA, la Secretaría de Educación en la entidad, Rocío Ruiz, dijo que el Gobierno del Estado está atendiendo el rezago, que todas las escuelas y todas las demandas se atienden, pero que aún falta mucho por hacer en este rubro y que desconocía en el caso de educación inicial cuál era el rezago de infraestructura.

Apuntó que al inicio de este sexenio había más de mil 200 escuelas de educación básica en mal estado y que se ha atendido a más de 800 escuelas y quedan 400 pendientes.

Sin embargo, los padres y los maestros de Educación Inicial Indígena aseguran que las peticiones no tienen un año ni dos, sino 10 años o más y nadie les hace caso.

Mantienen padres instalaciones

Mientras despide a sus niños, la maestra Francisca sostiene que el Gobierno hidalguense no proporciona apoyo a la educación indígena.

En Bagandhó, en el Valle del Mezquital, los padres de familia son muy pobres, muchos de ellos no tienen un salario fijo, son pastores o jornaleros, por eso, las maestras no los obligan a dar una cooperación, pero a cambio les piden su mano de obra o faenas para la limpieza o pintar las aulas.

Algunas madres de familia también apoyan en las labores de vigilancia y control e incluso con sus propias manos ayudaron a levantar el comedor.

En esta escuela de Bagandhó, el comedor fue construido con material reciclado con pizarrones listos para ir a la basura.

La pequeña construcción es muy rústica, pero para hacerla más resistente al mal tiempo, sobre todo en época de lluvias, le colocaron lonas que fueron utilizadas en las campañas políticas del PRI.

El piso es de tierra, la mesa es de cemento. Sobre blocks colocaron tablas y ahí se sientan los pequeños.

Bajo condiciones climáticas extremas, mucho frío o mucho calor, según sea la temporada estacional, los niños indígenas del Mezquital, han aprendido en medio de carencias.

http://www.reforma.com/estados/articulo/597/1193588/

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